Marcela, Colombia

“I thought about how often we complain to God about all kinds of little problems, and how we so often think life is unfair. And then I remembered that during this entire trip we never once lacked food. In my life thus far, I had accomplished all that I wanted to. God gives us gifts that we don’t always see.”

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Spanish


“Viví en España por la universidad en España y cuando estaba ahí, descubrí el Camino de Santiago. Estaba pensando en cuando puedo hacerlo. Mis amigas Españoles lo han hecho y me dijeron cosas increíbles del Camino. Lamentablemente, no había tiempo a caminarlo mientras estaba en España. A pesar de eso, siempre quise caminar el Camino y estaba esperando por el momento “perfecto”. Adelanta algunos años y ya he regresado a Colombia y “mi vida”, estoy en un mal periodo de mi vida entre el divorcio del mi marido. El divorcio estaba muy difícil y estaba muy triste durante esto malo tiempo. Aunque era un mal tiempo, fue ascendido en mi trabajo y necesité un descanso de la vida. Y por eso, finalmente tenía el tiempo y además el dinero a regresar a España a caminar. Soy católica y me pareció como una señal del Dios. Había un sueño a hacer el Camino y en ese momento el Dios me dijo, ‘Caminar.’

Era un tiempo en mi vida en que quise paz. Durante este tiempo, quise a recuperar el alma sino no estaba una persona aventurera. El Camino pareció como una cosa locura con los albergues y la distancia. Tenía mucho miedo del viaje solo así que mis dudas del Camino como mucha de la gente que empieza el Camino, estaba preguntándome, ‘como puedo caminarlo,’ ‘porque me voy’ y ‘que me quieres de este viaje.’ Pero ya estaba, no había más que hacer y me fui a Madrid a empezar mi Camino. Decidí a caminar durante el Semana Santa del 2013.

Sin duda, mis dudas y los miedos des antes salí regresó durante el viaje a O Cebriero en autobús. Ahí, escuché algunos muchachos hablando del Camino. Por supuesto, toda la gente tenía las mochilas y estaba pensando, ‘todos están peregrinos sino no puedo hablar con ellos.’ Sin embargo, conocí a Carlos y su amigo Zaragozano quien ya les conocieron. Le pregunté, ‘¿caminarás el Camino y puedo caminar contigo?’ En este momento, me tranquilicé porque estuvimos el mismo – peregrinos – y todo lo haremos el mismo. Eran mis angelitos porque desde este momento hasta que llegamos a Santiago, lo hicimos juntos. Era una cosa especial porque en el Camino no importa si empiezas sola, no llegarás a Santiago sola.

No tuvimos el mejor tiempo durante el Camino. Hace mucho frio y la combinación del frio y la lluvia añadieron a las dificultades del Camino. Me parecí que llovía por todo el día. Por algunas personas, ellos no les gustaron. Pero a mí, la lluvia me purificó y mi alma también. Empecé el camino para ayudarme en mi vida y para dejar las cosas de mi vida atrás. Yo había hecho lo que pude por esa aventura. Solo podía relejar y desfrutar el camino. Tenía tiempo de solidaridad y silencio en que pude respirar en la naturaleza y con el Dios. Me tranquilicé muchísimo.

Como dije es imposible a llegar a Santiago solo y me encantó esto aspecto del Camino. Sentí como estaba en casa – aprendiendo, compartiendo y tapeando. Los problemas que tenía era el mismo como los otros peregrinos. Tenía botas nuevas porque no era una muchacha aventura y no hice muchos senderismos. Me dolieron mucho mis pies y tenía muchas ampollas. A causa de eso, mis pies me chalaron mucho. Piscamente, sufrí mucho con mucho dolor pero era bueno porque cuando llegue por la tarde, logré y tenía la satisfacción en que lo hice. Cuando empezamos el próximo día, sufrí pero aprendí que en la vida solo se puede pensare en hoy en vez del futuro. Vivir en el día sin duda y no se preocupe en el futuro. No importa el cuesta ni el dolor, sino tienes claramente el meta logrará y tienes la satisfacción.

El camino sentí como una fraternidad compartiendo la experiencia, las adversidades y se apoyan. Lo que no tienes tú, puedes tener el mío y al revés. Como dije, tenía problemas con mis botas. Y en el último albergue, una señora me preguntó si tenía otros zapatos y claro, no lo tenía. Como un milagro, la señora tenía tenis de 38 que llevo yo de una peregrina que no necesitaba y los dejó. La señora me dijo ‘tómalo’ y los tenis me salvaron. No se puede preocuparse en el camino. Tiene que tener la mentalidad de ‘no pasa nada.’

Al final en las últimas etapas no pude quejar porque todos caminaron con ánimo y cantando. Ya está, llegamos y lo amaba. A veces, éramos enfadados con el tiempo, los dolores y lo que sea. Pero, cuando llegamos a Monte de Gozo, fuimos animados y feliz porque estábamos acá. Santiago era en el horizonte. Sentí como no era caminado un más kilómetro. Quitó todo el dolor y le di muchas gracias a Dios porque busque la paz que necesité y como alegría a recuperar. Era muy lindo porque soy Católica y llegamos el Viernes Santo. Fuimos al servicio del Semana Santa. Sentí como la lluvia me limpiaba y estaba hablando con un sacerdote y empecé a llorar cuando me senté y no pude parar. El sacerdote me dijo, ‘Hija, tranquila. Dios ya ha perdónate.’ Pensé que muchas veces queremos quejarse a Dios sobre injusta de nuestra vida y nuestros problemas, pero nunca he tenido una falta de comido y lo he hecho todo lo que quiero hace hasta este viaje. Pero el Dios nos da muchos regalos que no vemos al principio.

El camino era un tiempo en que quité todo de las cosas malas del mi vida a eso momento y le dé mucho gracias a Dios. Después del Camino, estaba en paz con mi vida y las cosas que quise a quitar. Era una experiencia muy linda. Hay tanta diversidad en el Camino en que se puede aprender, compartir y desfrutar.”

-Marcela, Colombia

English


I was living in Spain going to University there when I first heard about the Camino de Santiago. My Spanish friends had walked it and told me incredible things about it. From then on, I was trying to figure out when I could do it. Unfortunately I didn’t have time to walk it while I was in Spain. Still, I wanted to experience it and like so many I was waiting for the perfect moment to go.

After a few years, I had returned to ‘my regular life’ in Colombia and was having a tough time. I had just gotten a divorce from my marriage and I was very saddened by it. Though it was a hard time for me, I got promoted at my job and was doing well there – but I needed a break. I needed to find peace after a difficult time. I wanted to rekindle my soul but I was not normally an adventurous person. Everything about the Camino seemed crazy, from staying in albergues to the long distance of the trip. I was very afraid of traveling alone like many of the people who start the Way. I was thinking, ‘How can I walk it?’ ‘Why am I going?’ and I simply told myself, ‘Because I want this journey.’ And I could swear that around this time, one day, I heard God say to me, ‘Go and walk.’ I’ve had a dream for years to walk the Camino, I am deeply Catholic, and I took this as a clear sign from God. So finally, I put together both the time and the money to return to Spain and walk. I decided to make the journey during Easter 2013, and I headed off to Madrid to begin my Camino.

As I was on a bus from Madrid to my starting point, O Cebreiro, all those little fears returned and I had no idea how I would manage this journey. On the bus, I heard some guys talking about the Camino and realized nearly everyone on the bus had backpacks  – every single one must be a peregrino! At O Cebreiro, I met a guy named Carlos, a friend of his from Zaragoza, and another guy from the Madrid bus who joined them. I didn’t want to go alone so I just asked if I could walk with them. It seemed at first like I was asking something strange, but I was calm about it because we were peregrinos walking the same path. And eventually I called these guys my angels, because from this moment until we arrived in Santiago we would experience everything together. This was special to me because I had heard that even if you begin the Camino alone, you will not arrive in Santiago alone – and now I had people to share my journey with.

Our Camino was difficult for all of us. It was very cold, and that plus constant rain made the walking even more difficult. It seemed to rain all day and every day. Some people might find this really miserable, but for me, I found the rain to be purifying for me and my soul. I walked the Camino to help start a new life and to leave behind the worries and scars of my old life. I had beautiful moments where I was completely alone and in silence. I could breathe in nature and be with God. It calmed me very much. But I also had great moments with my new friends, learning, sharing stories, and eating Spanish food.

My struggles were the same as many other Pilgrims. I am not an experienced hiker, I had new boots, and I developed many blisters – my feet hurt so much, they drove me crazy! I suffered on many days, but when we arrived at our albergue each night, I always felt very satisfied. One morning as we were about to start walking, I realized that the pain helped me live in the present and not in the future. This made the pain I had tolerable and in a way, satisfying.

I loved the sharing that takes place on the Camino. My Angels and I shared experiences, adversity, peace, food, and we all supported each other along the way. There was so much generosity between all the Pilgrims we saw. As I said, I had many problems with my boots. In one albergue the host asked if I had other shoes, and of course I did not. She said that another woman had left behind tennis shoes in my size – she just gave them to me and I was so thankful. I realized from this experience that we have to trust that life will find a way, and that we can be resilient until it does.

In the final few stages I could not complain at all. We were all walking with strength and we seemed to always be singing. It was a very fun time and we enjoyed it. Of course we dealt with our pains, or how long a day might be, but for the most part, it was fun. When we arrived in Monte de Gozo we were so happy to be there! We could see Santiago on the horizon. I remember that being a long day, but it felt like I hadn’t walked even one kilometer. With God’s help my pain was gone and I was at peace. And when we arrived in Santiago, I felt pure joy. Arriving as a Catholic on Good Friday was really special. I went to the Easter service at the Catedral de Santiago. Inside I sat down and began to cry uncontrollably. Seeing this, a priest came up to me and told me, ‘my daughter, be calm. God has already forgiven you.’ I thought about how often we complain to God about all kinds of little problems, and how we so often think life is unfair. And then I remembered that during this entire trip we never once lacked food. In my life thus far, I had accomplished all that I wanted to. God gives us gifts that we don’t always see.

My Camino allowed me to remove all the negativity from my life, and to give thanks to God for everything he had given me. After the Camino I was at peace with my life and what I wanted to move on from. It was a wonderful experience and I learned so many new ways to learn, share, and to enjoy life.

-Marcela, Colombia

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